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Tte Manuel Prudant y el Sorteo de Matucana

Manuel Prudant y Lajarrota nació en Buenos Aires el año 1800. Era tío del Gral José María Bustillo Prudant del que hablo en otra nota.

Fue fusilado en el Sorteo de Matucana (Perú) junto a Domingo Millán (tucumano).

Los realistas los habían tomado prisioneros en Vilcapugio y Ayohuma estando a las órdenes de Belgrano.

Otros dos presos se escaparon y como represalia los españoles dijeron que iban a matar dos presos al azar. Acá se dividen los relatos en si fueron sorteados y se ofrecieron a morir.
Lo que coinciden es que Millán no dejó de vociferar contra los realistas y en antes del fusilamiento dijo:

- ¡Compañeros, la venganza les encargo!
Y abriendo con furia su casaca, exclamó:
- ¡Al pecho! ¡Al pecho! ¡Viva la Patria!

Poco después la venganza se cumplió y no quedó un destacamento realista en toda América del Sur.

Cuando le llegó el turno a Prudant gritó:

- ¡Viva Buenos Aires!

Tenía 24 años. Buenos Aires homenajea a su joven héroe con la calle Tte Manuel Silvestre Prudan en el barrio…
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Pedro Salvadores

Quiero dejar escrito, acaso por primera vez, uno de los hechos más raros y más tristes de nuestra historia. Intervenir lo menos posible en su narración, prescindir de adiciones pintorescas y de conjeturas aventuradas es, me parece, la mejor manera de hacerlo. Un hombre, una mujer y la vasta sombra de un dictador son los tres personajes. El hombre se llamó Pedro Salvadores; mi abuelo Acevedo lo vio, días o semanas después de la batalla de Caseros. Pedro Salvadores, tal vez, no difería del común de la gente, pero su destino y los años lo hicieron único. Sería un señor como tantos otros de su época. Poseería (nos cabe suponer) un establecimiento de campo y era unitario. El apellido de su mujer era Planes; los dos vivían en la calle Suipacha, no lejos de la esquina del Temple. La casa en que los hechos ocurrieron sería igual a las otras: la puerta de calle, el zaguán, la puerta cancel, las habitaciones, la hondura de los patios. Una noche, hacia 1842, oyeron el creciente y sordo rumor de…

Algo muy grave va a suceder en este pueblo

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

-Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pa…

Los Cautivos de Longjumeau

“El Postillón de Longjumeau” anunciaba ayer el deplorable fin de los Fourmi. Esta hoja tan recomendable por la abundancia y por la calidad de su información, se perdía en conjeturas sobre las misteriosas causas de la desesperación que había precipitado al suicidio a esta pareja, considerada tan feliz.

Casados muy jóvenes, y despertando cada día a una nueva luna de miel, no habían salido de la ciudad ni un solo día.

Aliviados por previsión paterna de las inquietudes pecuniarias que suelen envenenar la vida conyugal, ampliamente provistos, al contrario, de lo requerido para endulzar un género de unión legítima, sin duda, pero poco conforme a ese afán de vicisitudes amorosas que impulsa al versátil ser humano, realizaban, a los ojos del mundo, el milagro de la ternura a perpetuidad.

Una hermosa tarde de mayo, el día que siguió a la caída del señor Thiers, aparecieron en el tren de circunvalación con sus padres, venidos para instalarlos en la propiedad deliciosa que albergaría su dicha.

El Viejo Fuerte de Buenos Aires

El abuelo de mi bisabuelo, Gral José María Bustillo, entrevistado por una boleadoras que se encontraron cuando estaban haciendo la Casa Rosada.

El viejo fuerte de Buenos Aires, como se equipaban antes los soldados de infantería y caballería, armas, lazos, boleadoras, un falso enterratorio indígena.

En la revista El Fogón, (Año VIII, Núm. 304, Montevideo, noviembre 30 de 1905), dirigida por el poeta criollista Alcides de María, (que frecuentemente firmaba) Calixto el Ñato o El viejo Calixto, con el título Arqueología criolla, se publica un interesante reportaje al general José María Bustillo, que nació en 1816, participó en las batallas de Cepeda y Pavón y en la guerra del Paraguay; fue presidente del Club del Progreso y falleció, lúcido, entero y con gran memoria, a los 94 años de edad. El reportaje titulado Arqueología criolla, expresa; "Tomamos del diario La Nación de Buenos Aires, el siguiente reportaje hecho al general Bustillo, con motivo de unas famosas boleadoras desenterr…

Cosa ’e Mandinga

El director de la revista me llamó a su despacho. Se estaban por cumplir los años de la muerte del Dante, y me encargó una nota evocativa.

Muerto el escritor, y con lo complicado que suele ser encontrar a los descendientes, decidí llevar a cabo una nota en el mismo infierno, dado que sospechaba que entrar al paraíso me sería más difícil.

Un buen periodista siempre encuentra los medios para conseguir las notas.

El plan era sencillo, primero debía merecer el infierno, y luego programar un operación, ya que en el postoperatorio todos relatan haber muerto.

Me tomé una semana para hacer algunos pecados, por las dudas, y me hice suscribir en una de las empresas de medicina prepaga más caras del momento.

Antes de la consulta, me desvelé pensando cómo decirle al médico que lo que yo quería era operarme. Pero apenas entré, el doctor, sin levantar la vista del plan que yo pagaba, me propuso alguna operación que yo acepté de buen modo.

Después de la anestesia, entré en seguida por un túnel que t…

El Capitán

Las olas hacen crujir las maderas del barco.

En la bodega se siente un olor ácido que indica que hay alimentos en mal estado. Pero igual se comerán. No son lo único que está mal a bordo.

El capitán ha envejecido y pareciera que los años corrompieron su espíritu.

Se dio en nuestro jefe la situación inversa a lo que suele ocurrir en las personas con responsabilidad de mando, a quienes, cuando les abandona lentamente el cuerpo, les llega la gracia y el poder de la sabiduría.

Él, en cambio, sustenta su poder con su mal humor y el respeto que se supo ganar cuando fue el mejor guerrero de la "Armada Invencible".

Pero la armada fue vencida mientras él se reponía en Cádiz de una herida mutilante. Al recibir la noticia se levantó violentamente sin atender a su lesión, deseaba que ésta le proporcione un dolor más fuerte que el dolor de la culpa.

Y cambió para siempre.

De soldado del Rey, devino en capitán de un barco mercante. De ofrendar su vida a la Patria, pasó a sobrevivir. De in…