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Entradas

El Viejo Fuerte de Buenos Aires

El abuelo de mi bisabuelo, Gral José María Bustillo, entrevistado por una boleadoras que se encontraron cuando estaban haciendo la Casa Rosada.

El viejo fuerte de Buenos Aires, como se equipaban antes los soldados de infantería y caballería, armas, lazos, boleadoras, un falso enterratorio indígena.

En la revista El Fogón, (Año VIII, Núm. 304, Montevideo, noviembre 30 de 1905), dirigida por el poeta criollista Alcides de María, (que frecuentemente firmaba) Calixto el Ñato o El viejo Calixto, con el título Arqueología criolla, se publica un interesante reportaje al general José María Bustillo, que nació en 1816, participó en las batallas de Cepeda y Pavón y en la guerra del Paraguay; fue presidente del Club del Progreso y falleció, lúcido, entero y con gran memoria, a los 94 años de edad. El reportaje titulado Arqueología criolla, expresa; "Tomamos del diario La Nación de Buenos Aires, el siguiente reportaje hecho al general Bustillo, con motivo de unas famosas boleadoras desenterr…
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Cosa ’e Mandinga

El director de la revista me llamó a su despacho. Se estaban por cumplir los años de la muerte del Dante, y me encargó una nota evocativa.

Muerto el escritor, y con lo complicado que suele ser encontrar a los descendientes, decidí llevar a cabo una nota en el mismo infierno, dado que sospechaba que entrar al paraíso me sería más difícil.

Un buen periodista siempre encuentra los medios para conseguir las notas.

El plan era sencillo, primero debía merecer el infierno, y luego programar un operación, ya que en el postoperatorio todos relatan haber muerto.

Me tomé una semana para hacer algunos pecados, por las dudas, y me hice suscribir en una de las empresas de medicina prepaga más caras del momento.

Antes de la consulta, me desvelé pensando cómo decirle al médico que lo que yo quería era operarme. Pero apenas entré, el doctor, sin levantar la vista del plan que yo pagaba, me propuso alguna operación que yo acepté de buen modo.

Después de la anestesia, entré en seguida por un túnel que tenía u…

El Capitán

Las olas hacen crujir las maderas del barco.

En la bodega se siente un olor ácido que indica que hay alimentos en mal estado. Pero igual se comerán. No son lo único que está mal a bordo.

El capitán ha envejecido y pareciera que los años corrompieron su espíritu.

Se dio en nuestro jefe la situación inversa a lo que suele ocurrir en las personas con responsabilidad de mando, a quienes, cuando les abandona lentamente el cuerpo, les llega la gracia y el poder de la sabiduría.

Él, en cambio, sustenta su poder con su mal humor y el respeto que se supo ganar cuando fue el mejor guerrero de la "Armada Invencible".

Pero la armada fue vencida mientras él se reponía en Cádiz de una herida mutilante. Al recibir la noticia se levantó violentamente sin atender a su lesión, deseaba que ésta le proporcione un dolor más fuerte que el dolor de la culpa.

Y cambió para siempre.

De soldado del Rey, devino en capitán de un barco mercante. De ofrendar su vida a la Patria, pasó a sobrevivir. De in…

Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza

Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza. Justamente hoy se cumplen cinco años desde el día en que empezó a pegarme con el paraguas en la cabeza. En los primeros tiempos no podía soportarlo; ahora estoy habituado.

No sé cómo se llama. Sé que es un hombre común, de traje gris, algo canoso, con un rostro vago. Lo conocí hace cinco años, en una mañana calurosa. Yo estaba leyendo el diario, a la sombra de un árbol, sentado en un banco del bosque de Palermo. De pronto, sentí que algo me tocaba la cabeza. Era este mismo hombre que, ahora, mientras estoy escribiendo, continúa mecánica e indiferentemente pegándome paraguazos.

En aquella oportunidad me di vuelta lleno de indignación: él siguió aplicándome golpes. Le pregunté si estaba loco: ni siquiera pareció oírme. Entonces lo amenacé con llamar a un vigilante: imperturbable y sereno, continuó con su tarea. Después de unos instantes de indecisión y viendo que no desistía de su actitud, me puse de pie y …