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Mostrando las entradas de julio, 2019

Gardel y el Gimnasio

Gardel, que es propenso a la obesidad, siente desde hace tiempo viva preocupación sabiendo que el aspecto estético del físico gravita en buena medida su profesión de artista.
Aspirando a bajar de peso asiste al local de la Y.M.C.A. (Asociación Cristiana de Jóvenes) de la calle Paseo Colón 161, y allí efectúa innumerables sesiones de gimnasia.
Adolfo R. Avilés, que por entonces se desempeña en el lugar como pianista en las clases de ejercicios con acompañamiento rítmico recordaba en la revista Cantando N.º 168 del 21/6/60, el paso de Gardel por la Y.M.C.A.
"...Fue el único que se sometió en parte a la rigurosa disciplina de las clases de gimnasia sueca. Concurría asiduamente por lo general en horas de mediodía, y en algunas veces practicaba sólo calistenia, particularmente con poleas.

Usaba una gruesa tricota blanca con cuello alto, que absorbía su generoso esfuerzo, traducido en copiosa transpiración.
Después del baño solía someterse a un férreo masaje. Enrique Pascual, kinesiól…

Tte Manuel Prudant y el Sorteo de Matucana

Manuel Prudant y Lajarrota nació en Buenos Aires el año 1800. Era tío del Gral José María Bustillo Prudant del que hablo en otra nota.

Fue fusilado en el Sorteo de Matucana (Perú) junto a Domingo Millán (tucumano).

Los realistas los habían tomado prisioneros en Vilcapugio y Ayohuma estando a las órdenes de Belgrano.

Otros dos presos se escaparon y como represalia los españoles dijeron que iban a matar dos presos al azar. Acá se dividen los relatos en si fueron sorteados y se ofrecieron a morir.
Lo que coinciden es que Millán no dejó de vociferar contra los realistas y en antes del fusilamiento dijo:

- ¡Compañeros, la venganza les encargo!
Y abriendo con furia su casaca, exclamó:
- ¡Al pecho! ¡Al pecho! ¡Viva la Patria!

Poco después la venganza se cumplió y no quedó un destacamento realista en toda América del Sur.

Cuando le llegó el turno a Prudant gritó:

- ¡Viva Buenos Aires!

Tenía 24 años. Buenos Aires homenajea a su joven héroe con la calle Tte Manuel Silvestre Prudan en el barrio…

Pedro Salvadores

Quiero dejar escrito, acaso por primera vez, uno de los hechos más raros y más tristes de nuestra historia. Intervenir lo menos posible en su narración, prescindir de adiciones pintorescas y de conjeturas aventuradas es, me parece, la mejor manera de hacerlo. Un hombre, una mujer y la vasta sombra de un dictador son los tres personajes. El hombre se llamó Pedro Salvadores; mi abuelo Acevedo lo vio, días o semanas después de la batalla de Caseros. Pedro Salvadores, tal vez, no difería del común de la gente, pero su destino y los años lo hicieron único. Sería un señor como tantos otros de su época. Poseería (nos cabe suponer) un establecimiento de campo y era unitario. El apellido de su mujer era Planes; los dos vivían en la calle Suipacha, no lejos de la esquina del Temple. La casa en que los hechos ocurrieron sería igual a las otras: la puerta de calle, el zaguán, la puerta cancel, las habitaciones, la hondura de los patios. Una noche, hacia 1842, oyeron el creciente y sordo rumor de…